¡Súbete a mi Kuma(moto)!

Lo común es la crítica al político porque la percepción que se tiene de ellos, en muchos países del mundo, es negativa; escándalos de corrupción, de opulencia, de abusos sacuden constantemente las redes sociales y las noticias dan la vuelta al mundo en pocos segundos.

Casi nunca -y eso no quiere decir que no existan- vemos noticias positivas o si caso menos malas de los aciertos de estos personajes, si no es porque ellos los difunden en sus redes o porque algún medio observa algún gesto que se viraliza.

Es cierto: las noticias malas vuelan, pero las buenas también están teniendo eco gracias a las nuevas tecnologías, y en ese sentido, México fue noticia internacional hace apenas unos días cuando se aprobó una ley que, precisamente, busca limitar el financiamiento de los partidos políticos, algo que también se critica con mucha frecuencia.

¿Y por qué en México es una crítica constante? Porque los gastos millonarias se dan en medio de pobreza que lacera, que insulta y que lastima; Esto quiere decir que los partidos no deban recibir dinero para sus actividades. No, en realidad, creo que deben recibirlo, pero ¡también deben justificarlo!

Eso es lo que, desde mi punto de vista, logró la Suprema Corte de Justica de la Nación (SCJN) cuando aprobó una controversia constitucional que se dio en el Congreso del Estado de Jalisco. Un diputado que se declaró independiente, Pedro Kumamoto, metió una iniciativa para limitar el financiamiento de los partidos políticos.

La reciente aprobación de los ministros comprobó que lo que el diputado propuso no era descabellado: si los partidos quieren el dinero del pueblo que ganen su voto, una lógica simple que indica que deberán trabajar por al menos algo de lo más visible en materia electoral: el sufragio.

¿Por qué así?

Porque, al final, después de todo un proceso electoral, lo que verdaderamente cuenta es el voto; si los partidos o candidatos son capaces de lograr que la gente salga a votar y lo haga por ellos, entonces se justifica, de algún modo, su existencia.

En México, hasta antes de esta reforma aprobada a través de la controversia, en Jalisco, recibían dinero de acuerdo con el número de electores; sí, efectivamente, se repartía según la votación, pero la “bolsa” era enorme porque se basaba en la lista de quienes votarían.

Pero ¡sorpresa! En México, muchos ciudadanos no votan, y no lo hacen no sólo por apatía sino porque los políticos se han encargado de alejarlos de las urnas o bien porque no presentan propuesta que realmente ayuden a la gente.

Bueno, sí, eso es materia de análisis político, y de lo que aquí trato es nada más de poner en contexto lo que alguien logró y que, de aprobarse en otros estados y en todo el país, cambiará la forma de hacer política en México, y esperamos de que para bien.

La reforma constitucional de Jalisco “SinVotoNoHayDinero”, que entrará en vigor en 2019, significa que de los 4 mil 53 millones de pesos que hoy obtienen los institutos políticos, recibirán poco más de mil 800 millones, es decir, poco más de la mitad que recibían.

La base del financiamiento, hasta antes de la reforma, indicaba que por las 85 mil credenciales de elector en Jalisco, se entregaba a todos los partidos 47 pesos por cada una. Ahora, en promedio, se entregarán sólo poco más de 25 pesos; pero, ojo: sólo en promedio porque aquí ya no contará el número de credenciales, sino los votos.

¿Cambiará esto la forma en que los partidos políticos trabajan? Tendrá que hacerlo porque los votos efectivos son muy diferentes a los votos totales; recordemos que también la gente anula su voto y esto también tendrá un impacto negativo.

Ya veremos si este cambio se replica en todo el país. Personalmente, espero que sí.